Sábado 19 Agosto 2017

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Carne orgánica desde el corazón de Ñuble

Una imagen que tradicionalmente se asocia a lo rural es la de vacas pastando en la pradera.

Cada vez más, la gente busca lo natural, una alimentación sin químicos ni aditivos. Un avance en ese sentido fue la carne de las llamadas vacas felices, vacas alimentadas en pradera y sin pasar por establos para ganar peso.

Un nuevo paso ha dado el frigorífico Viva Tierra, que desde Ñuble, inició la producción de carne orgánica con un proceso que certifica la trazabilidad desde el nacimiento de los terneros: las vaquillas son alimentadas en praderas sin fertilizantes y al destetarse, los terneros pasan a potrero para continuar su crecimiento en estas mismas praderas. A partir de ahí, la ganancia de peso es solo con pastura, con suplementos de forraje provenientes de las mismas praderas durante el invierno cuando es necesario.

El origen de la cadena está en el Fundo Santa Isabel, a 30 kms. de Cato. “Ahí está la crianza, porque lo que hacemos es la cadena completa; no compramos animales para terminarlos, sino que somos crianceros y engorderos, porque de otra forma no podemos garantizar las condiciones del ganado para que se cumpla nuestra premisa, que es entregar carne que esté completamente libre de químicos”, indica Nicholas Simian, gerente de Viva Tierra. “Esta es una necesidad del mercado; la gente quiere saber lo que está comiendo y viendo el origen de lo que come. Si compro carne brasileña o paraguaya, no tengo información de qué tratamiento tiene ese animal ni cómo fue producido, por lo que esta es una respuesta a la demanda de la gente que quiere alimentar a su familia de una forma más sana y libre de químicos, productos sintéticos y hormonas. Nuestra forma de producir además es una forma de diferenciarnos respecto de cuál es el camino a seguir, por la calidad de la carne que estamos produciendo”, explica.

El veterinario Raúl Venegas, quien se ha encargado de velar por la sanidad del proyecto, destacó que la carne orgánica es producida a partir de animales que se desarrollan en praderas que no han recibido fertilización ni pesticidas químicos y “no han estado sometidos a tratamientos con antibióticos ni hormonas o anabólicos para estimular la producción de masa muscular o aquellas utilizadas en la sincronización de celos o en tratamientos médicos de las vacas, además no se someten a situaciones de confinamiento y pueden realizar su conducta natural”. Más aún, como representante del Instituto Tecnológico para la Agricultura Sustentable, ITAS, desarrolló con aportes de FIA un regulador de las poblaciones de mosca de los cuernos en base a un extracto del árbol de Neem, que permite tratar esta patología en la producción de carnes orgánicas que se pueden exportar a EE.UU. y que no pueden recibir tratamientos químicos durante el proceso productivo.

La calidad de las carnes así producidas es refrendada por el veterinario e Investigador de la Calidad de los Alimentos de INIA, Rodrigo Morales, quien destacó que entre los beneficios de la producción animal en praderas, se destacan el menor impacto ambiental, el menor estrés en los animales y la obtención de productos de mayor valor nutricional. “Durante los últimos años ha aumentado la tendencia mundial a consumir productos más saludables, siendo la carne bovina generada en pradera, un producto con mayores atributos saludables que la obtenida de animales alimentados con cereales y/o concentrados. Las carnes a pastoreo presentan menor grasa intramuscular y su grasa presenta un mayor porcentaje de omega 3 y ácidos ruménico (CLA) en comparación a los sistemas más intensivos”, agrega Morales.

Nada mal, si se considera la importancia nutricional de la carne en la dieta. “La carne bovina es uno de los alimentos más densos en nutrientes, en promedio 100 grs. de carne magra aporta 191 calorías, 20 grs. de proteínas y entre 2-7,5 grs. de grasa. También es una excelente fuente de vitaminas y minerales como zinc, hierro, selenio, vitamina B12, riboflavina y tiamina”, indica el investigador de INIA Rodrigo Morales. Para lograr la misma cantidad de zinc que en 85 grs. de carne, por ejemplo, debieran consumirse 12 tarros de atún y para el hierro, 3 porciones de espinaca.

Incorporar a productores
Para abastecer lo que esperan que sea una demanda creciente, Viva Tierra cuenta actualmente con rebaño de 200 cabezas de Angus rojo, que se comercializará congelada, aunque está la opción de venta fría envasada al vacío. En primera instancia, la venta va a realizarse en pequeñas partidas a través de la web, incluso con despacho a domicilio sobre un monto. Pero a futuro, la intención es incorporar a pequeños productores a este modelo de gestión y así ampliar la masa ganadera orgánica.

“Queremos tener una alianza positiva con los productores, que este modelo sea replicable a la medida que se escale la demanda, porque en este momento somos un criadero de pequeña producción tratando de posicionarnos” – indica Simian. “En la medida que escalemos y tengamos un desarrollo de mercado y la demanda aumente, la idea es aumentar la base de productores, porque van a tener un mejor retorno al incorporarse a este sistema que está apostando a la trazabilidad de la cadena completa”.

Para el veterinario Raúl Venegas, hay una gran expectativa en torno a esta posibilidad, ya que la empresa “cree que la responsabilidad social hay que hacerla efectiva y nos parece además que los productores pequeños manejan sus cultivos y animales con cierta naturalidad, usan menos químicos en general, a partir de lo cual es fácil llegar a la obtención de cosechas orgánicas o productos pecuarios orgánicos”.

En este camino de 20 años de producción orgánica como Agrícola Santa Isabel, se han logrado ciertas destrezas que apuntalan los objetivos que quieren lograrse en torno a una producción limpia.

“En nuestra experiencia con el manejo de animales de manera extensiva, de 1-2 vacas por ha., tenemos poca incidencia de patologías. Hoy día se dispone de elementos que hasta hace muy poco no existían, pero que la normativa mundial orgánica y también convencional ha ido impulsando y que hoy están apareciendo, como aceites esenciales y taninos entre otros”, comentó Raúl Venegas, destacando que con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), se han desarrollado controladores biológicos para el control de parasitismos, como los realizado por ITAS, que con sus resultados asegura la capacidad de control de una de las patologías más frecuentes en la zona como Fasciola hepática y nemátodos gastrointestinales.

La filosofía detrás de esta nueva forma de producir es llegar a un sistema que no deterioran la inmunidad animal, sino que la estimulan reduciendo el estrés. “Es un asunto que parece obvio, pero que no se considera cuando la única guía conductora de la producción es la rentabilidad”, destaca Luis Acuña, propietario de Viva Tierra, quien destaca que la visión tras este sistema es “la convicción de que se pueden producir alimentos de calidad sin deteriorar el ambiente”.

Los hechos los respaldan: Una alimentación diversificada que estimula permanentemente la microbiología ruminal de manera equilibrada, más el ejercicio que realizan los animales se suman a una baja carga de patologías. “La enfermedad o los patógenos no los podemos eliminar, son parte de la ecología de los sistemas pastoriles, pero se pueden atenuar con alimentación adecuada, cargas animales óptimas, ejercicio de los animales o que puedan ejecutar sus conductas naturales. Esto es más claro aún con el manejo de los parasitismos, en los sistemas pastoriles existen controladores que han sido eliminados por el uso o aplicación de fármacos o pesticidas químicos en los animales o en las praderas, cuando los restituimos se produce una reducción de los principales parasitismos, en nuestro caso hemos estado reintroduciéndolos estos organismos de control”, comenta el veterinario Raúl Venegas.

De momento, la producción está orientada a la producción bovina aunque se espera en el futuro ampliar el abanico de carnes disponibles.

“Como en todas las cosas el conocimiento inicial es bajo, pero hay una gran ola de información que nos está invadiendo, donde se demandan alimentos de calidad frente a la explosión de sobrepeso obesidad y enfermedades vasculares en el mundo y en particular en Chile”- destaca Luis Acuña- “Esta demanda está creciendo día a día, hay un grupo importante de personas que lo busca, llegaremos a una masa crítica que va a cambiar la dirección del consumo”.

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