Jueves 14 Diciembre 2017

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Buscan potenciar el sector legumbres mediante innovación

Las legumbres en nuestro país son sin duda un alimento que tiene una tradición patrimonial importante.

Chile cuenta con variedades locales que se destacan por su valor culinario, y su aroma, textura y sabor, lo que le otorgan un sello diferenciador e identidad territorial a las preparaciones gastronómicas. A esto se suma su alto valor nutricional, pues son granos ricos en proteínas, carbohidratos complejos, micronutrientes y vitamina B, siendo parte fundamental de una dieta saludable.

Sus propiedades nutricionales junto con su valor ancestral le entregan una importancia indudable a estos productos, sumado además a que contribuyen con la agricultura sustentable de los sistemas productivos, ya que pueden fijar el nitrógeno desde la atmósfera y proporcionárselo al suelo, permitiendo reducir el uso de fertilizantes sintéticos. Asimismo, son un aliado para la adaptación al cambio climático, siendo una excelente alternativa productiva para los pequeños agricultores.

Es por la gran relevancia que tienen las legumbres en nuestro país y su conexión con la agricultura familiar campesina que la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, ha comenzado un trabajo sistemático, focalizando su acción en el rubro a través del Programa de Innovación en Legumbres. El objetivo es impulsar el desarrollo de las legumbres en Chile, promover su rescate patrimonial y fomentar a través de la innovación, la agregación de valor por medio de la diversificación de productos. Siguiendo esta línea, FIA ha realizado una serie de proyectos y estudios que relevan la importancia territorial, nutricional y ancestral de las legumbres, e identificando las oportunidades para el desarrollo en Chile. Continuando con el trabajo planteado desde el año 2015, es que recientemente se realizó el Taller de Trabajo en el marco de la Mesa de Innovación en Legumbres, en la localidad de Carahue, región de La Araucanía.

Diversos actores relacionados con el rubro de las legumbres en nuestro país, tanto del ámbito público como privado, se reunieron para reflexionar en torno a las problemáticas del sector y cuáles serían las potenciales soluciones, lo que permitirá definir de forma específica las acciones de la agenda estratégica de trabajo de la cadena de las legumbres.
“Este proceso de reflexión colectiva nos permitirá desarrollar un documento programático que oriente la articulación de los esfuerzos y recursos de diversas instituciones públicas y privadas”, sostuvo Constanza Pérez, coordinadora del Programa de Innovación en Legumbres de FIA.

Luego de este trabajo en Carahue, el taller se replicará en Santiago (29 de agosto) y Licantén (30 de agosto). El levantamiento de información de esta iniciativa permitirá establecer los desafíos para el sector y un análisis prospectivo de ello, generando la primera Agenda de Innovación en Legumbres en nuestro país.
Actuales desafíos para el rubro

El año pasado FIA fue un actor activo en el año internacional de las legumbres, establecido por la FAO, contribuyendo con información relevante a disposición del sector, y apoyando a eventos de difusión tecnológica en materias de manejo productivo como de innovación en alimentos.

Además, FIA participó del Seminario Internacional de las Legumbres “Rol como superalimentos, alternativas para grupos especiales e innovación para el consumidor”, llevado a cabo por la USACH en conjunto con la FAO, que buscaba difundir conocimientos científicos sobre el valor nutricional de las legumbres, sus beneficios como alimento saludable de bajo costo y divulgar diferentes formas de consumo y comercialización que potencializaran el consumo de estos granos. En esta misma línea, FIA apoyo el desarrollo del “Seminario de legumbres organizado por Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), llevado a cabo en la cuidad de Chillán.
“Esperamos que todo este trabajo articulado contribuya al desarrollo del cultivo de las legumbres en Chile”, sostiene Constanza Pérez.

Este trabajo activo de FIA se debe a la preocupación que existe en torno al consumo de leguminosas en Chile y el mundo. El consumo per cápita de las principales legumbres ha disminuido a una tasa media anual de 2,3% en la última década, lo que se explica por los cambios de hábitos de consumo de la población, que ha sustituido la proteína vegetal por proteína animal. Además, la producción en el país ha descendido drásticamente en los últimos 30 años, pues de 202.000 hectáreas que se sembraban en los años ‘80, se bajó a 12.300 en la actualidad (con 11.000 hectáreas de poroto, 920 de lentejas y 409 de garbanzos).
Es por ese motivo que el Programa de Innovación en Leguminosas de FIA espera actuar conforme a las estrategias y agendas definidas al rubro, y articulando iniciativas de innovación que contribuyan a la agregación de valor y al desarrollo integral de las legumbres, para mejorar las condiciones de vida de las agricultoras y agricultores del territorio nacional.

Polos Territoriales
Como un instrumento que sentará las bases para una nueva industria chilena de ingredientes funcionales y aditivos especializados, define el Ministerio de Agricultura a los “Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico”, convocatoria creada por el Minagri a través de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, con financiamiento del Fondo de Inversión Estratégica, FIE, del Ministerio de Economía.
Hace pocas semanas se comunicó los resultados de los polos territoriales adjudicados, donde uno de ellos “Polo de desarrollo de ingredientes funcionales y aditivos especializados para la valorización de la pequeña y mediana agricultura de secano” trae consigo un nuevo desafío para el sector, ya que el foco de desarrollo serán las legumbres y el alforfón.

El objetivo central de este polo territorial, liderado por la Pontificia Universidad Católica de Chile es recuperar la pequeña y mediana agricultura de secano aumentando la productividad y calidad de las legumbres, así como de los productos derivados de las leguminosas, agregando nuevas alternativas productivas (por ejemplo trigo sarraceno). Se generará un gran impacto en la calidad de vida de los agricultores y sus familias, al insertarlos en cadenas de valor que aprecian modelos productivos sustentables y productos con identidad local.

Finalmente, se espera extraer de estos productos ingredientes esenciales para producir harinas sin gluten y proteínas vegetales, fibras de legumbres, harinas de brotes, germinados frescos y secos.
“Cada polo deberá ser un espacio de articulación entre empresas, entidades tecnológicas, agricultores, asociaciones y organizaciones productivas, con la capacidad de sumar a actores internacionales a través de alianzas estratégicas”, explica María José Etchegaray, directora ejecutiva de FIA. “Estamos hablando de un enorme esfuerzo público-privado, que permitirá aprovechar el gran potencial que posee Chile en la provisión de materias primas de origen agrario, agroalimentario y forestal”, destaca.

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