Viernes 20 Octubre 2017

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"Fiesta en casa de Violeta"

Violeta Parra, la multifacética artista que cantó su deseo de volver a los 17

después de vivir un siglo cumple hoy cien años, convertida en un mito de la cultura popular y, así como ella dio gracias a la vida, los chilenos le agradecen su inigualable riqueza y altura creativa.

“Violeta no es solo sus canciones, es su obra plástica, sus pinturas, sus arpilleras, sus esculturas, es su trabajo de investigación, de recopilación”, aseguró la presidenta Michelle Bachelet.

“Siempre está con nosotros y se ha vuelto parte de nuestro paisaje más íntimo de nuestra geografía sentimental, de nuestra identidad más profunda”, agregó la mandataria.

Nacida el 4 de octubre de 1917 en San Carlos, al sur del país, Violeta Parra Sandoval decidió a los 17 años dedicarse a cantar profesionalmente para ayudar a su familia, sobre todo después que murió su padre, profesor de música y su madre, costurera, quedó sola con nueve hijos.

“Preocupada siempre de los otros/ Cuando no del sobrino de la tía/ Cuándo vas a preocuparte de ti misma/ Viola piadosa”, escribió su hermano mayor, el poeta Nicanor Parra, después que ella se suicidó de un disparo el 5 de febrero de 1967 (“Defensa de Violeta Parra”). Ello, tras una infancia “feliz”, como describe Violeta en sus “Décimas”, en las que despliega una capacidad poética que asombró a los críticos más exigentes.

Nicanor Parra también arremete en su poema contra el rechazo que encontró su hermana cuando quería exponer sus obras en Chile, a fines de los años 50.

Violeta viajó entonces a Europa, llegó a París y encontró acogida nada menos que en el Louvre, que le cedió un salón en el que expuso sus arpilleras, pinturas, esculturas de alambre y cerámicas. Además ofreció conferencias en francés sobre su obra o la cultura popular chilena.

De la ira ante las injusticias, el canto de Violeta pasa luego a las más sublimes expresiones de amor, plasmadas en canciones como “Gracias a la Vida”, “Volver a los 17” o “Qué he sacado con quererte”, de las que hoy se pueden escuchar versiones en decenas de idiomas de todo el mundo.

“El amor es un camino/ que se recorre hasta el fin/ Yo conozco caminantes/ que no debieron partir”, dicen otros versos de Violeta, alusivos tal vez a las motivaciones que la llevaron a quitarse la vida a los 49 años.

Hasta la fecha existe una controversia sobre su suicidio, que habría sido motivado por el abandono del músico suizo Gilbert Favré, quien inspiró su canción, con el que mantuvo una relación de dos años y a quien se considera el gran amor de su vida, en la que además tuvo otras relaciones y cuatro hijos: Ángel, Isabel, Carmen Luisa y Rosa Clara.

El 2017 ha sido en nuestro país el año de Violeta Parra, en el que se han multiplicado los homenajes, reediciones de sus composiciones y versos, con eco también en otros países, como Argentina, donde hace algunos meses se celebró su centenario en el Teatro Colón, de Buenos Aires, con destacados músicos interpretando sus obras.

Por razones meteorológicas se suspendió un espectáculo en el que los balcones de La Moneda, serían el escenario en que su hija Isabel y otros artistas homenajearían a la autora.

Sí hubo “Fiesta en casa de Violeta” en el Museo que lleva su nombre, con la presencia de la presidenta Michelle Bachelet y múltiples artistas.
“Fiesta en casa de Violeta” es también el título de un óleo pintado por ella, que desde hoy se expondrá por primera vez, durante un mes, en una de las salas del museo.

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