Martes 30 Mayo 2017

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Comentario: Candidatura de Alejandro Guillier

Escribe: Mario Arzola Acuña. El señor Alejandro Guillier, Senador de la República, se encuentra desde hace varios meses en campaña

intentando llegar a ocupar la Primera Magistratura del país, incluso ya ha sido proclamado por su Partido como candidato presidencial. Indudablemente que para asumir con seriedad un desafío de esa magnitud, no sólo requiere para quien lo hace, tener la capacidad y preparación necesaria que tal alto cargo lo exige, sino que además entre otras cosas, observar una conducta intachable a toda prueba cuidando de mantener una conducta caracterizada por la transparencia y libre de cualquier acto o circunstancia que pudiere provocarle a sus actuaciones la más mínima sospecha o reproches de cualquier índole, privilegiando siempre el interés general por sobre el particular.

De igual modo es fácil advertir que una campaña de esa naturaleza, demanda mucha dedicación y en la práctica dedicación exclusiva, no sólo físicamente sino que también mentalmente, debido a las múltiples actividades que deben desarrollarse, entre otras, reuniones de coordinación, planificación y programáticas con sus equipos de apoyo, trabajo con grupos comunitarios y de opinión, visitas a lo largo del territorio nacional, etc.

Conforme lo señalado sería interesante para una sana transparencia y evitar cualquier duda o suspicacia, conocer por parte de la ciudadanía de qué manera el senador Alejandro Guillier compatibiliza las labores que realiza desde hace bastante tiempo en esta pre campaña presidencial, con las funciones propias del cargo de representación popular que ejerce en el Congreso Nacional, así como también conocer el grado de cumplimiento en el ejercicio de ese cargo, considerando que por esas funciones percibe remuneraciones con recursos fiscales.

Sin embargo para evitar dudas frente a circunstancias de esta índole, lo más razonable sería establecer la obligatoriedad de renunciar a sus cargos remunerados con recursos públicos, a quienes emprendan una carrera presidencial, con mayor razón, una vez que sean proclamados oficialmente por un partido político como ha sucedido en este caso, para impedir de esa forma que las funciones inherentes a esos cargos sean entorpecidas por aquellas propias de una candidatura, y por otra parte para evitar una situación de privilegio frente a aquellos que sin gozar de cargos de esa naturaleza también deciden emprender una carrera presidencial.