Viernes 21 Julio 2017

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Tu zona de confort: tu peor enemigo

En la vida, muchas veces estaremos rodeados de enemigos

que intentarán llevarnos al fracaso.

De acuerdo a lo señalado por Carlos Castañeda, autor de la obra “Las enseñanzas de Don Juan”, se pueden contar cuatro enemigos en la vida de todo humano. Estos son: el miedo, el poder, la claridad y la vejez.
Tal vez, entre esos obstáculos que ha mencionado -y que el ser humano debe superar para poder crecer espiritualmente-, Castañeda ha olvidado mencionar al más temible y peor entre todos: la terrible zona de confort.

Para vencer los primeros enemigos, se requiere de adquirir entendimiento, paz y fuerza, los ingredientes que en realidad necesitamos para hallar nuestro sitio en este mundo. Sin embargo, para poder vencer, o salir airoso de la terrorífica zona de confort, quizás se requiere de mucho más, ya que estar en ella equivale a estar en parálisis, pues una vez que alguien entra allí olvida el esfuerzo que debe realizar para lograr sus metas, y prefieren estar plácidamente en ese lugar, aun cuando ello implique aniquilar sus deseos y la pasión de la vida.

Este enemigo, aunque silente se encuentra presente en todos lados, en la escuela, en el trabajo, en la familia, e incluso entre nosotros mismos. Se encuentra todo tiempo al acecho para instalarse y causar el peor daño posible en la vida de cada individuo. A continuación te mostraremos los terribles efectos que dejará en tu vida si le permites apoderarse de ti:

Te impide vivir nuevas experiencias
Cuando te encuentras instalado en la comodidad de tu zona, es decir, en esa exclusiva situación o en ese único lugar, no querrás siquiera conocer nada más. Verás la realidad como si solo estuviese reducida a las pocas opciones que tienes alrededor, y todo lo demás deja de existir. Para evitar llegar a esta situación es recomendable ser activo, a nivel físico e intelectual, trata de ir por nuevas experiencias, bien sea solo o en compañía, la idea es descubrir todas las posibilidades que te brinda la vida. Con ello, evitarás permanecer anquilosado a un solo sitio en el cual ya no habrá nuevos aprendizajes.

Aparece la cobardía
Llega un momento en el cual ni siquiera podrás considerar la idea de apartarte un minuto del entorno con el cual te has familiarizado, porque solo pensarlo te generará angustia y miedo. Pensarás que no vale el esfuerzo conocer nuevas cosas, creerás incluso que en ese único lugar ya eres feliz. Imaginar atravesar un nuevo proceso de adaptación en situaciones nuevas te generará estrés. Todos estos pensamientos aparecerán ante la mera idea de salir de esa realidad en la cual te has enclaustrado. Lo peor es que estas personas tal vez ni siquiera sean verdaderamente felices donde están, pero prefieren eso antes que intentar salir.

Te conviertes en una persona conformista
Ser conformista es como participar en competencias, pero sin querer llegar a la meta, y mucho menos recibir premios. Cuando te encuentras sitiado en la zona de confort, pierdes tus sueños y la fuerza de tu carácter, ya no te importa perseguir metas, ni obtener logros. En lugar de asistir al banquete, te quedas a la espera de miserias.
Te domina la pereza, física e intelectual
Cuando la zona de confort acaba con todas tus aspiraciones es muy triste, pero suele pasar. Te invade una sensación de indiferencia, la cual te hace estar inmóvil y sin deseos de volver a ser enérgico. La verdad es que la vida es como un inmenso mar en cuyas profundidades puedes encontrar miles de tesoros, ¿realmente piensas quedarte toda la vida a orillas viendo a los demás extraer las grandes joyas? Si te arriesgas a nadar un poco más, te sorprenderás con todo lo que puedes poseer.

Te hace ser engreído
Uno de los peores errores en la vida es creerse que realmente lo sabes todo. Nunca te prohíbas descubrir nuevas formas de hacer tus labores, no importa si estas son simples o complejas. Tampoco permitas que la soberbia controle tu vida, ya que esto acabará por convertirte en un ser egoísta.

No podrás sorprenderte nunca más
Quienes llegan a este punto en sus vidas ya no disfrutan, sino que solo funcionan en automático. Una pequeña valla la verás como la barrera más grande del mundo, y ni siquiera así querrás saber qué hay del otro lado, pues pierdes tu capacidad para sorprenderte.

Si permites que llegue el momento en el cual crees que nada vale el esfuerzo, es porque la zona de confort ha ganado territorio. Aprende a identificar las señales antes que entres en este estado en el cual no sentirás interés ya por nada, porque aunque parezca algo agradable en principio, tu zona de confort terminará siendo el más grande enemigo que puedas tener, y forjará en ti todo aquello que te impida respirar alegría y disfrutar de la vida.