Viernes 21 Julio 2017

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Punilla y la retroexcavadora

Vecinos de San Fabián han denunciado abusos y atropellos de parte de empresas

que realizan trabajos en la zona, en el marco de la construcción del embalse La Punilla, proyecto que se desarrollará a través del sistema de concesiones del MOP.

Según señala Lorena Navarrete Sandoval, dirigente vecinal, los problemas principales radican en la entrega de terrenos a la empresa concesionaria a cargo del proyecto, incluyendo aquellos que no han sido expropiados, a tal punto de cercar la faja fiscal del río dejando a los animales sin agua de bebida. A lo anterior se suma el hecho que a la fecha no se ha dado ni siquiera inicio al Plan de Desarrollo Social y tampoco se ha cumplido con la erradicación definitiva, condiciones que fueron establecidas en carácter de esenciales para el inicio de las obras.

Inquietud y opinión compartida

Comparto la inquietud y los sinsabores de estos vecinos que lo están pasando mal .a consecuencia de los trabajos que se inician en el sector, destinados a desarrollar un proyecto que en su génesis prometía un futuro auspicioso para la agricultura de una vasta superficie bajo cota de riego del río Ñuble, pero que con el correr del tiempo se ha transformado en una falacia para quienes estaban llamados a ser los principales beneficiarios del sistema, toda vez que las condiciones contempladas para la operación del embalse, hacen que en la práctica, el aporte de recursos para el regadío sea irrelevante. Lamentablemente entonces, los cuantiosos recursos destinados por el Estado para financiar parte de estas obras, en función de apoyo a la productividad agrícola y mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres que laboran en el campo, no llegarán a su destino y mucho menos al objetivo esperado.

Por las mismas razones comparto también la opinión de la dirigente, en cuanto señala que en definitiva, el objetivo central de este proyecto es la generación de energía eléctrica, toda vez que del conocimiento de la regla de operación del embalse, es fácil advertir que se ha utilizado el riego sólo como un disfraz que busca aminorar la resistencia que las obras de esta naturaleza provoca en las comunidades del territorio donde se emplazan, con mayor razón en este caso por tratarse de terrenos que forman parte de una reserva de la biosfera.

Tarde o temprano la verdad se impone

Un conocido adagio señala “tarde o temprano la verdad se impone”. Es de esperar que en este caso, cuando la verdad se imponga, quienes hayan estado involucrados en este proyecto y en la toma de decisiones, tengan al menos, la valentía y el coraje de reconocer cuan equivocados estaban frente a los eventuales beneficios estimados para el regadío, y a la errada visión que sobre el mismo transmitieron a los actuales regantes y potenciales beneficiarios; tal vez para entonces sea demasiado tarde para enmendar el rumbo sin que ello signifique asumir un alto costo.

Mientras tanto de no introducirse las enmiendas necesarias, el Estado permanecerá en una posición muy débil y vulnerable frente a eventuales acciones de quienes, una vez que comprendan cabalmente la realidad a que se encuentran enfrentados, constaten que sus derechos han sido vulnerados.

Por tanto cabe solidarizar con estos vecinos que hoy sufren todo el rigor de la retroexcavadora, a través de acciones que tienen por objeto forzarlos a abandonar las tierras enclavadas en una biodiversidad y que por años han ocupado, dejando atrás un pasado histórico, cultural y de tradiciones, para dar cabida a un proyecto que hace rato dejó de ser lo que todos esperaban. La retroexcavadora aplicada hoy sobre ellos, podría repetirse con los regantes en el futuro y en ese sentido, los hechos constituyen una voz de alerta.